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Sanar el vínculo con mamá
Sanar el vínculo con mamá
6 julio, 2021

¿Cómo saber si el vínculo que tengo con mamá está sanando?

La manera en la que cada persona actúa ante las distintas situaciones que le presenta la vida revela cómo es el vínculo que tiene con su madre. Si cuando la vida la sorprende con algo que incomoda, esa persona se muestra flexible, o se entrega al disfrute de los momentos de placer, dejándose “acariciar” y embebiéndose en eso que está sucediendo, de seguro esa mujer o ese hombre han tomado a su madre, y lo que ella tenía para dar.

Si, por el contrario, una persona aún en medio de la bonanza sigue pidiendo más, porque siente que lo que ha recibió no es suficiente, o muy dentro de ella se pesca pensando que “todo está bien, pero falta algo”, es una señal de que el vínculo con mamá necesita seguir siendo observado. 

Mirar los efectos, eso que nos está sucediendo hoy en la vida, nos puede estar invitando a observar con el corazón ese primer amor, y recordar nuestro origen.

Y nuestro origen no es otro que el útero de mamá, adonde no nos faltaba nada. No había ninguna interrupción del amor, porque el amor mismo, desde la biología de mamá, nos estaba proveyendo de todo lo que necesitábamos.

El reconocimiento de que mamá me dio todo hasta el momento de abrir la puerta para que yo pasara a la dimensión de los vivos, es “volver al primer amor”. Ese reconocimiento es una renuncia a exigir más, a seguir reclamando que no me acarició lo suficiente, que no estuvo conmigo, que trabajaba todo el día, que no me defendió, que no fue mas cariñosa conmigo.

Si continuamos con esos reclamos, nos vamos a terminar convirtiendo en personas muy demandantes hacia nuestro entorno; y como efecto de esa manera de comportarnos vamos a ser testigos de cómo nos cuesta conseguir dinero, igual que todas las cosas que deseamos, a las que llegamos, pero con mucho esfuerzo.

Por eso la clave está en “tomar a mamá”, asintiendo a la vida que me ha dado, tal y como fue. A partir de entonces, todas las cosas de nuestra vida van a fluir de una manera natural, porque la energía femenina es la que va a abrir ese flujo de la vida: en una relación sentimental, en el trabajo, cuidando una planta o preparando la comida, en cualquier cosa que hagamos.

Ante cualquier situación que enfrentemos en nuestra vida conviene que observemos qué hay dentro de nosotros, cuáles son nuestras luces y sombras con respecto a mamá.

Podría ser útil preguntarme: ¿Qué me está sucediendo hoy a mí? ¿Me cuesta conseguir trabajo? Si bien trabajo en lo que me gusta, ¿me siento insatisfecha? Aunque cobro un buen sueldo, ¿siento que hay algo que no me deja completa porque no tengo el reconocimiento de mi jefe?

Para provocar un movimiento sistémico sanador puedo decir internamente: “Mamá nada me falta, lo que pudiste darme lo he tomado todo, no hay deuda y en honor a la vida que me has dado yo brillo, si algo me faltara hoy, como adulta, puedo dármelo yo.”

El desarrollador de las Constelaciones Familiares, el filósofo Bert Hellinger, solía señalar que quien tiene sano el vínculo con mamá, es dueño de un rostro brillante y no teme acercarse a alguien y ofrecer quien es: ese efecto lo ve manifestado claramente entre los vendedores de una tienda, por ejemplo.

Sin embargo, muchas veces, de manera inconsciente decimos internamente: “Mamá, prefiero morir antes que honrarte”, porque si yo vivo, soy pleno y mi rostro brilla significa, que mamá lo hizo bien: se terminarían los reclamos y quedaría en cero toda deuda.

Entonces, desde ese lugar no consciente puedo estar negándome a ser servidora en la vida, negándome a brillar para no reconocer que mamá lo hizo bien. Pero todo lo que rechazo, lo termino replicando en mi vida, repitiendo esa historia de la cual reniego.

Por eso si seguimos exigiendo de mamá más de lo que ella pudo darnos, quedaremos totalmente separados de la vida. Separados de nosotros mismos.

La energía del dinero, de las relaciones amorosas, la creatividad, la soltura, el brillo de nuestros ojos, nuestra propia belleza, todo eso está vinculado con mamá; incluso nuestra pareja y cómo nos llevamos con ella. El saber ocupar  nuestro propio lugar dentro de la pareja, seamos mujer o varón, también depende de nuestro vínculo con mamá.

La salida consiste en mirarlo todo: a mamá como el flujo de la vida desde el origen hasta que llegó a ella; reconocer que todo lo que me dio fue suficiente; tomar y apropiarme de mis recursos, mis talentos, y empezar a servir a la vida a través de ellos. Me gustaría dejarte estos recursos:

  • El vínculo con nuestra madre, necesariamente dejo heridas de separación. Ya que somos seres humanos, distintos, y con historias diferentes y puede que mamá no haya estado disponible para nosotros como hubiésemos deseado.
  • Detrás de cada herida hay un niño no visto, no reconocido, rechazado, traicionado, humillado, abandonado y detrás de esa herida está el propósito y la fuerza de un adulto, si no asumimos la misión de sanar esas heridas viviremos en el mundo como niños en cuerpo de adultos, sin la capacidad de disfrutar, de aceptar, de fluir con lo que es.
  • Mamá nos dio lo que pudo, como pudo. Estuvo más o menos disponible, porque también convivió con sus propias heridas.
  • Somos el resultado del SI del Universo ¿Por qué no agradecer?
  • Todas las estrategias de defensa fueron creadas alrededor de esas heridas, entonces ¿Quién sos realmente?

Me gustaría ser la maga del tiempo, volver a la infancia de cada ser humano y sanar sus heridas, pero es un pensamiento mágico. Lo mejor que puedo hacer es enseñarte como activarte a vos mismo para que emprendas ese viaje en el tiempo y te liberes de esos nudos ¿Cómo? Agradeciendo la vida, tal como es, tal como fué.

Con amor, Natalia Liz Sleiman